Hacer pie
Antes de meterse al mar, hay que tomar algunas precauciones.
Aprender a nadar es una buena base. También informarse: saber a qué mar vamos, conocer sus características, sus corrientes, su temperatura y sus riesgos.
Después hay que ir a la playa.
Acercarse, mirar el agua, observar las olas. Ver si hay bandera y qué indica. Mirar si la gente entra, hasta dónde llega, cómo se mueve en el agua y cómo sale. Comparar lo que traíamos con lo que está ocurriendo frente a nosotros.
Entonces sí, entrar. Acercarnos a la orilla, sentir la temperatura, reconocer la fuerza del agua y avanzar de a poco, mientras todavía hacemos pie.
En algún momento, levantar los pies.
Ahí sirven las clases de natación, todo lo que averiguamos antes de ir y lo que aprendimos observando desde la playa. Pero también habrá que nadar, probar, mirar qué ocurre y ajustar .
Y volver a hacer pie cuando sea necesario.
No estamos hablando del mar.



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